Aceptación y toma de acción

2–3 minutos

leer

Aceptar no es resignarme, ni quedarme de brazos cruzados esperando a que las cosas pasen o me lleguen. En realidad he notado que aceptar, es más bien reconocer que hay cosas que no puedo controlar, que no puedo volver el tiempo atrás, y que lamentarme y resistirme a  la realidad como está siendo, no va a cambiar nada y me va a terminar drenando aún más. 

Por otro lado, la toma de acción comprometida hacia mis metas en realidad es experimentar, crearme mientras acciono,  más allá de si lo voy a  “lograr” o no. Creo que lo valioso es poder observar en quien me convierto mientras me muevo, elijo, siento, soy y hago. Llegue o no a la meta, van a pasar cosas, voy a mover, crear, conocer, ya sea cosas físicas, emocionales o mentales. Ir observando en quien me voy convirtiendo es tan posibilitante. Disfrutar del proceso o  navegarlo con valentía, avanzar a pesar de la incomodidad y resistencia. 

Quiero destacar también, que las pausas, el “no- hacer”, en realidad sí es hacer algo. Esperar muchas veces es lo más eficiente, lo más sano, lo mejor para el proceso y para mí misma. Ir escuchando mi cuerpo me ha ayudado a reconocer, que muchas veces uso la pausa como excusa debido al miedo y que en realidad es congelamiento no descanso. Encontrar el balance de ambas es un arte, requiere ser radicalmente honesta conmigo misma. La paciencia, la constancia y la resiliencia han sido claves. Estar con lo bueno y lo no tanto, eso es lo que me ha hecho estar orgullosa al final del día, sentirme viva al accionar y habitarme pase lo que pase. 

Me di cuenta que la toma de acción puede coexistir en el mismo momento con la aceptación, no se opone una con la otra, al igual que RAIN: Reconocer, Aceptar, Investigar y nutrir. Investigar y Nutrir las asocio a la toma de acción. De esta forma, aceptar sería como un trampolín hacia reconocer dónde y cómo queremos actuar. Muchas veces lo que me duele o da miedo, me sirve de motivación, de gasolina, de energía para accionar y poder transformar lo que va ocurriendo. La aceptación y toma de acción pueden ocurrir simultáneamente, con la presencia como centro de ambas. Esta parte, el paso a paso, el proceso es lo que al final nos llena de gratificación, la experiencia vivida antes de llegar a la “meta”. 

Mi invitación y autoinvitación es traer la atención plena, con la mayor apertura y el menor juicio posible. Reconocer mi humanidad, disfrutar el poder experimentar lo que ocurre o transitar de manera amable conmigo los procesos incómodos. Quedarme aunque partes mías se resistan, escucharme, abrazarme y preguntarme qué necesito. Estar conmigo contra vientos y mareas y siempre quedarme conmigo.

Deja un comentario